#2 Ojos que no ven, corazón que no siente
¡Hola, desconocido!
Si has venido aquí después de leer el primer texto de mi blog, me alegro mucho. Si es la primera vez que estás aquí, por favor, no te vayas y déjate unos minutos para pasarlos conmigo.
La semana pasada, uno de mis pacientes me dijo que hace
poco había encontrado el “amor de su vida” en Tinder. Desde cuando se enamoró sus resultados son muy buenos. Me puse a pensar sobre la situación amorosa que
tengo, o mejor, su falta. Después de una corta análisis decidí instalar la
aplicación en mi móvil y ver qué tal está mi suerte. Escribí una corta introducción
para llamar la atención de candidatas potenciales.
Dr. Polo, (30)
Cardiólogo. Ojos que no ven, corazón que no siente.
Ven a examinarte.
Quería añadir una cita de mi mentor, Dalai Lama, pero
desgraciadamente había demasiados signos y no pude ponerla. Por si acaso, la
pongo aquí:
Se llama calma cuando se aprende bien a amar, cuando el egoísmo da lugar al dar y el inconformismo se desvanece para abrir corazón y alma entregándose enteros a quien quiera recibir y dar.
Se llama calma cuando se aprende bien a amar, cuando el egoísmo da lugar al dar y el inconformismo se desvanece para abrir corazón y alma entregándose enteros a quien quiera recibir y dar.
Al rellenar todos los datos necesarios empecé a
deslizar la mano sobre la pantalla.
No sabía que tanta gente buscaba a su “medio aguacate”.
La mayoría de las chicas era vegana, le encantaba deporte e ir al gimnasio,
trabajaba en corporación o tenía diploma en hacer la manicura y pestañas
falsas. Me acordé de tiempo pasado en la Universidad de Salamanca. ¡Recuerdos
inolvidables! Después de quince personas la encontré. Mi primer cita de Tinder:
M., 22 años
Estudiante de medicina. En el futuro quiero ser dentista.
Estudiante de medicina. En el futuro quiero ser dentista.
Al encontrarla le “di el corazón” y esperaba la respuesta.
Tenía mucha hambre entonces dejé mi móvil a cargar en el dormitorio y salí del
piso a comer algo de chino. Cuando volví me puse a trabajar y analizar los resultados
de últimos pacientes. Justo antes de acostarme eché el último vistazo a la
pantalla del celular y descubrí una notificación nueva. Era de Tinder y ponía: “It’s
a match!”.
El próximo finde quedo con M. para tomar un cortado y
charlar un poco de lo que pasa en la vida. Espero que todo vaya bien. Mañana se
lo contaré a mi paciente, mientras tú cruza los dedos y vuelve la semana que
viene o por lo menos muéstrame el apoyo dejando un comentario. :)
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